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domingo, 9 de agosto de 2026

-Poeta en Nueva York (Federico García Lorca)


Poeta en Nueva York es un poemario de Federico García Lorca escrito entre 1929 y 1930 durante su estancia en Estados Unidos y Cuba. Es un grito de denuncia contra la deshumanización, el capitalismo salvaje y la discriminación, utilizando un lenguaje fuertemente surrealista para expresar su angustia y alienación en la gran metrópolis.

El poemario fue escrito en un momento de crisis personal para Lorca, provocado por una ruptura sentimental y el agobio que le causaba el éxito de su obra anterior, el Romancero gitano. Al llegar a la Universidad de Columbia, el poeta granadino encontró una sociedad masificada, industrial y materialista que devoraba al individuo y a la naturaleza.

La obra consta de 35 poemas estructurados en varias secciones temáticas que incluyen:

  • La soledad y la ciudad: Denuncia la frialdad de los rascacielos y el sufrimiento de los marginados, los niños y los animales.
  • La población afroamericana: En la sección "Los negros", Lorca muestra profunda empatía por los marginados en Harlem, viendo en ellos una conexión con la naturaleza, el dolor histórico y la dignidad frente a la opresión.
  • La muerte y la naturaleza: Explora la muerte como una realidad inevitable y dolorosa.

En Poeta en Nueva York, Lorca abandona la métrica y el tono de sus obras iniciales para adoptar un verso libre y un torrente de imágenes oníricas, caóticas y visionarias que reflejan el choque entre su sensibilidad y la modernidad de la "Babilonia moderna". La obra quedó como un manuscrito inacabado y se publicó de forma póstuma en 1940.


 

sábado, 1 de agosto de 2026

- La casa de Bernarda Alba (Federico García Lorca) (Lectura Mayo 2026)

Lugar de desarrollo: en el interior de una casa ubicada en un pueblo indeterminado de la España profunda. Inspirada en Valderrubio (Granada)

La obra de teatro La casa de Bernarda Alba, escrita por Federico García Lorca en 1936, narra el encierro asfixiante impuesto a cinco hijas por su madre tras enviudar. La rigidez, las apariencias sociales y la represión sexual desencadenan una trágica rivalidad amorosa por Pepe el Romano, culminando en la muerte de la hija menor.

Argumento por Actos

  • Acto I: Tras el funeral de su segundo esposo, Bernarda impone a sus cinco hijas (Angustias, Magdalena, Amelia, Martirio y Adela) un luto riguroso de ocho años. La hija mayor, Angustias, hereda una gran fortuna y atrae a Pepe el Romano como pretendiente, lo que despierta la envidia de sus hermanas. En secreto, la hermana menor, Adela, mantiene una relación prohibida con él.
  • Acto II: La tensión crece debido a los rumores y celos entre las hermanas. Martirio, secretamente enamorada de Pepe, le roba un retrato a Angustias. Adela y Martirio se enfrentan, revelándose el triángulo amoroso. La criada, La Poncia, advierte a Bernarda del peligro, pero ella hace caso omiso, ciega por mantener el honor familiar.
  • Acto III: En la noche, Adela se escapa al corral para encontrarse con Pepe el Romano. Martirio los descubre y alerta a Bernarda, quien sale furiosa con su bastón y dispara a Pepe, aunque este logra escapar. Al creerlo muerto, Adela se suicida ahorcándose. Ante la tragedia, Bernarda exige silencio absoluto y ordena que se oculte el suicidio para aparentar que su hija murió virgen. 

 

martes, 28 de abril de 2020

Federico García Lorca "PEQUEÑO VALS VIENÉS"



En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.
Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.
Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.
En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.
Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del "Te quiero siempre".
En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orilla tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.
Poeta en Nueva York